Al despertar el domingo, sentí una inmensa alegría, cosa que no suele sucederme muy seguido; Para mi y mi familia los domingos son sagrados, se los dedicamos a Dios y a estar juntos ese día; de los domingos no tengo mucho que decir pues es lo único que hacemos.
Al siguiente día, llegué a la escuela y toda aquella paz que sentí el día anterior fue destrozada; entré al salón y fui donde Estela, Estela era mi mejor amiga y confidente y lastimosamente la causante de mis próximas desgracias; Comenzamos a platicar y derrepente me dijo: ¡Rachel, lo siento pero tu y yo tenemos que dejar de ser amigas!, yo me quedé triste, luego platique con Alejandro, con Esteban, con Marcos y así con cada uno de mis compañeros y todos precisamente tenían una excusa para dejar de hablarme.
Salí de la escuela y rápidamente me dirigí a mi casa, me sentía traicionada.
Esa tarde me sentía muy mal, lloré tanto que sentí que se me iban a terminar las lágrimas y por desgracia recordaba aquella petición que le había hecho a Dios y me decía a mi misma: Le dije que quería dejar de ser invisible no que me hiciera más todavía.
Llegó la hora de cenar y mi mamá notó tristeza en mi mirada, me preguntó si me pasaba algo... pero esta vez no le quise contar nada, no sé porqué, pero no lo hice. Fui a mi recamara y estaba tan resentida con Dios que esa noche no quise orar, pensaba que Dios estaba en mi contra.
Esa noche, tuve pesadillas.
Mejor publique 2 capítulos diarios, que uno ya no alcanza. Siempre me deja en suspenso.
ResponderEliminarTe apoyo Agust, yo también exijo 2 capítulos por día :D
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