Yo soy de esas personas que creen que la vida te recompensa según lo que haces mientras vivís.
Mientras dormía, recordé que fue un jueves por la tarde, iba a salir con Estela, Alejandra y Esteban pero también tenía que ir a un orfanato al cual hace ya varios meses algunos compañeros me habían invitado, supuse que mis "amigos" iban a entender y me disculparían sin ningún problema por no haberlos acompañado, pasé una de las mejores tardes de mi vida.
Por fin comprendí el porqué de las palabras de Estela: "Estás recibiendo un poco de lo que tu dás", varias veces cancelé salidas con mis amigos por ir a esos lugares; Me despertéy comencé a pensar tonterías, en realidad lo único que me importaba era recuperar a mis amigos, a costa de cualquier cosa.
Llegué al colegio y corrí rápido hacia donde estaban ellos y les pedí una disculpa, les prometí que nunca más iba a dejarlos por alguien más, ellos aceptaron mis disculpas y de nuevo estaba en su grupo.
A la salida, Carlos, Andrés y Karla (con los que iba al orfanato) me estaban esperando a la salida para poner una hora para reunirnos e ir de nuevo, pero Estela me llamó en ese momento y me dijo que no podía salir con ellos, porque esa tarde tenía que estar con el grupo, accedí y ni siquiera me dejó despedirme de los otros.
Supuse que tenía que aceptar esas condiciones.
A la salida estaba Luis, y me pregunto muy entusiasmado si iría al orfanato, comprendí que era de ahí de donde él me conocía, pero le dije que no, "talvez a la próxima", el me sonrió y se fue.
Yo tan inocente, creyendo en mis "amigos".
"Y pasaban los años..."
viernes, 27 de enero de 2012
lunes, 9 de enero de 2012
Capítulo 5.
Al día siguiente, volví a armarme de valor y fui directamente a donde estaba Estela y le exigí que me dijera que había sucedido, ella se quedó callada un momento y me preguntó: ¿En serio no te has dado cuenta?, guardé silenció por un momento y ella prosiguió hablando: "Rachel, estás acabando conmigo y con mi reputación", yo me quedé callada y le pregunté: ¿Yo? ¿Qué he dicho? ¿Qué he hecho?; "Rachel, es obvio que lo único que quieres es acabar conmigo" me dijo, "Por lo tanto prometo que yo también te acabaré a ti"... Yo me quedé callada y le dije: "Yo no tengo miedo", a lo cual ella me respondió y me dijo: "Pues deberías, he puesto a todo el salón en tu contra, podría hacerlo con todo el colegio si yo quisiera". Estaba tan enfadada, que solamente me dí la vuelta y me fui.
Estaba sola y enojada, me quedé un rato en la cafetería cuando llegó Luis y me dijo: ¿Te puedo ayudar en algo?
Yo me quedé en shock, lo tenía frente a mi... viéndome con sus lindos y hermosos ojos, rápidamente le dije que no, y me dijo: "Bueno, si no le molesta me puedo quedar aquí acompañándola, a mi también me hace falta hablar con alguien"; estaba helada, desde cuándo Luis sabía de mi existencia, no lo sé, pero fue algo de lo más lindo, estuvimos fuera casi tres horas clase, hasta que me dijo: "Rachel, su compañía es lo máximo, ojalá seamos más amigos", yo le sonreí y me fui.
Algo tenía él que me hizo sentir seguro de todo lo que pensaba hacer.
Algo tenía él que me hizo sentir seguro de todo lo que pensaba hacer.
sábado, 7 de enero de 2012
Capítulo 4.
Por la mañana del día martes tenía la ilusa esperanza de que todo lo sucedido fuera solo una mentira, pero no, desgraciadamente, cada rechazo de mis compañeros seguía presente.
Llego la hora del recreo y como era de esperarlo estuve sola, camine hacia el lado de atrás de la escuela y me quedé pensando en qué pude haber hecho mal, porqué mis compañeros había reaccionado así, pero sobre todo porqué Dios me estaba haciendo esto.
Estaba tan pensativa que ese día no entré a clases y al parecer ni los maestros notaron mi ausencia, nadie llegó a buscarme y a la salida nadie me regañó, estaba furiosa con Dios, estaba siendo más invisible que nunca.
Pasaron así varios días, hasta que un día en medio de una clase, me levanté y grité con todas mis fuerzas: ¡¿Qué demonios les he hecho?!, todos se quedaron callados, Estela se levantó y me dijo: ¡Solamente estás recibiendo un poco de lo que tu dás!; Me senté e intentaba encontrarle sentido a esto que me sucedía, salí del colegio y deprisa tomé el autobus hacia mi casa.
Intentaba interpretar aquellas palabras y por más que intente no pude hacerlo.
Decidí dejar así las cosas y en eso llegó la noche, hice lo de siempre, pero esta vez si oré... no con la misma devoción pero lo hice, me quedé pensando y poco a poco me fui quedando dormida.
Capítulo 3.
Al despertar el domingo, sentí una inmensa alegría, cosa que no suele sucederme muy seguido; Para mi y mi familia los domingos son sagrados, se los dedicamos a Dios y a estar juntos ese día; de los domingos no tengo mucho que decir pues es lo único que hacemos.
Al siguiente día, llegué a la escuela y toda aquella paz que sentí el día anterior fue destrozada; entré al salón y fui donde Estela, Estela era mi mejor amiga y confidente y lastimosamente la causante de mis próximas desgracias; Comenzamos a platicar y derrepente me dijo: ¡Rachel, lo siento pero tu y yo tenemos que dejar de ser amigas!, yo me quedé triste, luego platique con Alejandro, con Esteban, con Marcos y así con cada uno de mis compañeros y todos precisamente tenían una excusa para dejar de hablarme.
Salí de la escuela y rápidamente me dirigí a mi casa, me sentía traicionada.
Esa tarde me sentía muy mal, lloré tanto que sentí que se me iban a terminar las lágrimas y por desgracia recordaba aquella petición que le había hecho a Dios y me decía a mi misma: Le dije que quería dejar de ser invisible no que me hiciera más todavía.
Llegó la hora de cenar y mi mamá notó tristeza en mi mirada, me preguntó si me pasaba algo... pero esta vez no le quise contar nada, no sé porqué, pero no lo hice. Fui a mi recamara y estaba tan resentida con Dios que esa noche no quise orar, pensaba que Dios estaba en mi contra.
Esa noche, tuve pesadillas.
Al siguiente día, llegué a la escuela y toda aquella paz que sentí el día anterior fue destrozada; entré al salón y fui donde Estela, Estela era mi mejor amiga y confidente y lastimosamente la causante de mis próximas desgracias; Comenzamos a platicar y derrepente me dijo: ¡Rachel, lo siento pero tu y yo tenemos que dejar de ser amigas!, yo me quedé triste, luego platique con Alejandro, con Esteban, con Marcos y así con cada uno de mis compañeros y todos precisamente tenían una excusa para dejar de hablarme.
Salí de la escuela y rápidamente me dirigí a mi casa, me sentía traicionada.
Esa tarde me sentía muy mal, lloré tanto que sentí que se me iban a terminar las lágrimas y por desgracia recordaba aquella petición que le había hecho a Dios y me decía a mi misma: Le dije que quería dejar de ser invisible no que me hiciera más todavía.
Llegó la hora de cenar y mi mamá notó tristeza en mi mirada, me preguntó si me pasaba algo... pero esta vez no le quise contar nada, no sé porqué, pero no lo hice. Fui a mi recamara y estaba tan resentida con Dios que esa noche no quise orar, pensaba que Dios estaba en mi contra.
Esa noche, tuve pesadillas.
viernes, 6 de enero de 2012
Capítulo 2.
Por la tarde del día sábado mamá y yo salimos de compras; Ella buscando minifaldas y yo enamorada de los jeans, ella blusas tubo y yo en otro estilo; Ella y yo somos muy diferentes, pero eso no quita sea la mejor amiga del mundo.
Después, fuimos por un café para platicar un poco, cuando de pronto apareció él, Luis♥; el es tan hermoso, espalda ancha,bien vestido, caminado perfecto, ojos lindos y oscuros; muchos creen que tener los ojos claros los hace ver más guapos, pero dejenme decirles que sus ojos son oscuros y son los más lindos del mundo; Recuerdo su sonrisa como si yo fuese la causante de ella; Pasó a mi lado y como normalmente lo hacía... me ignoró.
Que no les extrañe, Él♥ simplemente es mi amor platónico.
Más tarde, llegamos a casa y platicamos con mamá, mi hermano y yo tenemos la costumbre de confiar en nuestra madre sea como sea, ella podrá ser mala a veces, pero hasta hoy nunca me ha dado un mal consejo, una mamá siempre quiere lo mejor para sus hijos.
Luego, cada quién se fue a su recamara y por algún extraño motivo me quedé pensando en la petición que le había hecho a Dios la noche anterior: "¡Ya no quiero ser invisible!"; la verdad me sigo preguntando de donde vino tal plegaria para mi Señor, en fin, muy dentro de mi corazón sabía que algún día iba a obtener respuesta.
jueves, 5 de enero de 2012
Capítulo 1.
Todo comenzó ese día tan raro que tuve en la escuela, fue un catorce de febrero, la fecha que más detesto que llegue; Mi mamá preguntando si tengo algún enamorado, mi hermano saliendo con sus múltiples novias, papá... con papá ya casi no hablo y el tampoco pregunta por mi, en fin, ese día sentí una leve desesperación por ya no sentirme tan invisible al mundo.
Llegó la hora de ir a la cama y como cada noche hablé con Dios, cambiando un poco la oración que siempre solía decir: "Padre, gracias por un día más de vida, gracias por mis amigos y amigas, gracias por cuidarme y porque siempre estás aquí". (Luego de una larga pausa) "¿Dios, te pido un favor?" le dije, "¡Ya no quiero ser invisible!", me recosté y poco a poco me fui quedando dormida; No sé porqué le dije eso, sinceramente no sabía a que quería llegar con pedirle eso.
(Al día siguiente)
No era muy temprano, casi las nueve de la mañana cuando desperté y me levanté directo al espejo.
¡Enloquecí!
Mi cara una desastre, mi cuerpo una maldición, mi voz una basura, menos mal que era día sábado.
A mi edad no tenía porqué preocuparme de mi apariencia, nunca me había importado; Pero esa opinión de ti deja de importar cuando tienes una mamá plástica.
En fin, esta es mi historia, la historia de Rachel, tengo 15 años y estoy en la peor edad de mi vida; Tengo problemas mentales, psicológicos y una vida por delante que contarles, tengo sueños, tengo amores imposibles, tengo problemas en mi casa y una que otra salida.
Mi vida no es interesante, pero si tus problemas se parecen a los míos... ya tenemos algo en común.
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